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¿Hacia dónde está el Norte ?

 ... La cacería comenzaba después de las cinco de la tarde(5:00 PM), los perros ya estaban listo para partir, solo faltaba que los hombres limpiaran sus armas, ajustaran las linternas y amolaran los cuchillos. Eran como las cuatro de la tarde(4:00 PM), los tres perros esperaban ansiosos la señal de partida, ellos ya sabían lo que debían hacer, movían sus colas, se revolcaban en el polvo como para ocultar su olor de las presas,

ladraban; pero su ladrido no era de rabia, ni de ahuyentar, era de alegría , tanto así que parecía que sonreían en vez de ladrar .Los cazadores eran tres; un padre y sus dos hijos mayores, Carlos de diez y ochos(18) años y Luis de diez y siete(17) Ambos tenían los dos nombre de su padre... Carlos Luis.

Después de preparar las cápsulas, colocarle las pilas a las linternas, probar cada bombillo, limpiar el cañón de las escopetas .Los tres cazadores y los tres perros estaban listo para partir. La montaña los esperaba, esa majestuosa verde, que desde lejos se ve azul y que después de las seis de la tarde( 6:00 PM) se hace misteriosa, pero a estos cazadores no había nada que los detuviera, ni los caminos implorables, las nubes de zancudos, la lluvia que a veces sorprendía, ni las leyendas de las noches de Mayo. Para ellos su único objetivo era salir esa tarde y regresar con algo de casería, desde un conejo hasta la presa más buscada...venado , lapa o chigüire.

Estando todos preparados, llegó la hora de partir...cinco de la tarde(5:00 PM), el sol empezaba a ocultarse la brisa estaba a favor ya que venía contrario a sus destino y así las presas no pueden oler ni oír sus pasos. El padre gritó...

_¡¡¡Carlos, Luis vamos la montaña nos espera!!!.

sus hijos contestaron en coro...

_¡¡¡ vamos, hoy cazaremos una buena presa!!!

Con ese entusiasmo cazadores y perros partieron hacia el Este, escopeta en hombro, linterna en la frente, cápsulas en la cintura y la suerte en los bolsillos. Los perros fueron los primeros en partir, los hombres los seguían. Después de caminar por largo rato, poco a poco se fueron internando en la montaña, los perros les llevaba un ventaja como de veinte metros, Iván oliendo el camino, sus orejas les arrastraba por el suelo, metían el hocico en cada cueva, en cada hueco de árbol seco que estaban en el suelo, rastreando y buscando cada huella. Los cazadores seguían los perros escuchando los movimientos de las hojas secas y una que otra vez un ladrido. Los perros seguían buscando, cada vez se alejaban de los cazadores, ya no se oían el pisoteo de las hojas secas, ni sus ladridos .El Padre de los jóvenes hace señal de que se detengan para tratar de oír alguna señal de que los perros habían encontrado algo, los tres cazadores se detuvieron por largo rato, y solo se podia escuchar las nubes de zancudos que pasaban por sus rostros. El padre hace señal al hijo menor , para que se suba a un árbol, para que así pueda escuchar alguna buena señal de los caninos. Luis le da la escopeta a su hermano mayor y la linterna a su padre, sube lentamente uno de los árboles más alto, llega hasta la rama más alta y desde ahí coloca sus manos abiertas detrás de las orejas, tratando de percibir algún ruido de los perros; este solo escuchaba el silbido del viento. su padre le hace señal para que siga ahí, tratando de escuchar alguna señal, mientras ellos, hacían los mismo desde abajo. Después de tanto silencio a execto a el de los zancudos y el viento. se oye muy leve el ladrido de los perros, Luis baja rápidamente desde el árbol, toma su arma y la linterna, y los tres corren hacia donde viene el ladrido de los perros. Abriendo caminos el padre va al frente de la marcha, sus hijos lo siguen al mismo ritmo. no había nada que los detuviera, seguían corriendo, unas veces el padre tropezaba, se levantaba y continuaba corriendo. cansado de tanto correr los cazadores se detienen para tratar de volver a percibir algún ruido, pero todo esta en silencio de nuevo, los cazadores se quedaban casi estático solo movían sus manos para secar su sudor. respirando profundos por el cansancio, el padre ordena que continúe la marcha caminando poco a poco sin hacer mucho ruido ya que esto espanta a las presas, ya la noche empezaba a caer o los grandes árboles tapaban la despedida del sol. de pronto los hombre detienen la marcha y se oye de nuevo a los perros ladrar. los cazadores vuelve a correr hacia donde viene el sonido, los perros continúan ladrando. en la mente de los cazadores esta el mismo pensamiento..." esto es señal de que los perros tienen acorralada alguna presa". porque ellos no atacan a los animales, ni los matan hasta que lleguen los cazadores. después de tanto correr, el ladrido estaba mas cerca, los cazadores se detienen una vez mas para asegurarse de donde vienen los ladridos. ya estaban cerca de los perros, pero la vegetación de la montaña impedía visualizar los perros y la presa que habían detenido. después de que los cazadores habían derribado cada obstáculo al fin llegaron al sitio donde estaban los perros con su presa. Habían solo dos perros que rodeaban a un enorme tigre Mariposa, la boca del tigre estaba llena de sangre, y los perros heridos en las costillas. Los cazadores quedaron estático frente al enorme tigre, este no los había visto ya que los perros lo mantenía ocupado. en la mente de los cazadores estaba la misma interrogante...¿ donde esta el otro perro?, ¿ será que el tigre lo mató?.Luis a notar que el perro que faltaba era suyo, el perro que había criado y muchas veces salvo de los envenemanientos, el perro que el tanto quería. de la ira salió a tratar de matar el tigre, el tigre lo miro con el mismo odio que Luis lo observaba, disparo una vez y falló, los perros se apartaron y el enorme tigre salto sobre el muchacho, el padre y su hermano no pudieron disparar ya que podían matar a el muchacho, pero ya era tarde el tigre había degollado su cuello, los dos cazadores de ira descargaron sus arma sobre el tigre, matándolo encima del muchacho .El dolor, la ira y las tristeza llenó el alma de esto cazadores, lloraron si cesar abrazando al joven cazador. por su mente no pasa otra cosa, no pensaban, ni razonaban, solo sufrían. su padre grito tan fuerte que el eco estremeció la montaña, opaco hasta el zumbido de las plagas, ahuyentando cada animal que estaba cerca, los pájaros volaron asustado, los perros degollaban al tigre de la misma ira.

Después de tanto llorar, la mente de los cazadores se volvió a conectar con la realidad, El tigre Mariposa había matado a Luis, y a su perro, y ya estaba muerto. solo les quedo quitarle su cuero ya esta vez no en señal de costumbre sino, en señal de dolor. Carlos Luis, tomo a su hijo entre los brazos, y al fin se escuchó la primera palabra después de aquel...¡ Carlos, Luis vamos la montaña nos espera! y de aquella respuesta...!!! vamos hoy cazaremos una buena presa!!!. el padre dijo casi mudo, y con una voz ronca... ! Carlos regresemos, la casa nos espera!.Carlos con ira y las lagrimas sobre su rostro termino de sacar el cuero, pico el tigre en vario trozos y se lo dio a los perros. el cuero lo dobló y lo metió en el bolso, donde metería, las presas que ese día cazarían. Los cazadores partieron con tristeza, y rabia. casi no podían caminar, habían perdido todas sus fuerzas. y después de caminar largo rato, la noche los había sorprendido. encendieron sus linternas, se detuvieron porque al parecer estaban perdidos, los perros que eran los únicos que podían orientarlo, se habían quedado atrás devorando el tigre, los perros no comían tigre, pero en señal de venganza hasta la sangre de este la bebieron. Luis pregunta a su padre... ¿papá en donde estamos?, su padres respondió... ! no se hijo, creo que estamos perdidos!.¿ Hacia donde está el norte? se preguntaban los cazadores, que regresaban con la cacería, más dolorosa...! LA MUERTE ¡ no solo de uno de los cazadores, sino la de un hermano, un hijo, un muchacho que empezaba a vivir. La suerte que traían en sus bolsillos, se había convertido en dolor y tristeza.

Los cazadores nunca regresaron a su casa, se perdieron en la montaña, nunca encontraron el Norte, pareciera que la montaña se los había tragado. Así como el sueño de regresar esa día con una gran presa, la mejor de las cacería.

Cuentan los cazadores del pueblos, que los vieron por ultima vez esa tarde, que talvez el tigre se los había comido a los tres, porque solo regresaron dos de los perros, con el osico lleno con sangre de tigre, pero los dos cazadores no murieron por los tigres, sino por la locura de perder a un ser querido, la misma locura que los hizo perder y no encontrar nunca... HACIA DONDE QUEDA EL NORTE.

F I N

Simón A. Hernández B.

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